La historia que se está escribiendo en el mundo tecnológico es, sin duda, fascinante. Apple, uno de los gigantes más reconocidos, se encuentra en un lío considerable debido a una escasez global de materiales esenciales para sus chips. Esta situación ha estallado como resultado del explosivo crecimiento de la inteligencia artificial, lo que ha provocado que muchos competidores se lancen con fuerza sobre los mismos suministros.
Una lucha por el vidrio que importa
En particular, Apple tiene dificultades para obtener suficiente fibra de tela de vidrio de alta calidad. Este material es fundamental para las placas de circuito impreso y los sustratos utilizados en dispositivos como el iPhone. Lo curioso es que este tipo específico de tela parece estar casi completamente controlado por un solo proveedor: Nitto Boseki.
Años antes del boom actual en la IA, Apple ya estaba utilizando el tejido premium de Nittobo. Pero a medida que las demandas aumentan y empresas como Nvidia o Google entran al juego con fuerza, la presión sobre las capacidades limitadas de Nittobo se vuelve insostenible.
Estrategias inusuales para asegurar el suministro
Para lidiar con esta crisis, Apple no ha dudado en implementar medidas poco convencionales. En un esfuerzo por asegurar su cadena de suministro, incluso envió personal a Japón el otoño pasado y los colocó directamente en Mitsubishi Gas Chemical, otra compañía crucial que depende del vidrio producido por Nittobo. Y eso no es todo; hay rumores sobre acercamientos entre Apple y funcionarios del gobierno japonés buscando apoyo.
A pesar de intentar diversificar sus proveedores contactando a pequeñas empresas chinas como Grace Fabric Technology o explorando opciones desde Taiwán y China, el camino hacia una solución no está siendo fácil. La producción constante y de calidad sigue siendo un gran desafío.
Cada fibra debe ser extremadamente delgada y uniforme; cualquier defecto puede hacer que la pieza sea inútil después del ensamblaje. Aunque han considerado utilizar telas menos avanzadas como solución temporal, esto implicaría pruebas exhaustivas y no aliviaría mucho las restricciones para productos planeados para 2026. En resumen: estamos ante un panorama complejo donde todos los fabricantes de chips enfrentan preocupaciones similares.
