Esta semana, Spotify nos ha dejado con un sabor amargo en la boca. Y es que el servicio de streaming ha decidido aumentar sus tarifas por tercera vez en menos de tres años, convirtiéndose así en uno de los más caros del mercado. El plan individual ahora costará 12.99 euros al mes, dos euros más que antes, mientras que el plan familiar se dispara a 21.99 euros. Todo esto, ¿para qué? Para seguir ‘beneficiando’ a los artistas según ellos.
El momento inoportuno de la subida
Curiosamente, este incremento llega justo después de que Spotify lanzara su esperada opción de audio sin pérdidas. Tras años de espera y promesas vacías desde 2021, al fin lo tienen disponible… pero claro, ahora hay que pagar más por ello. No se puede negar que algunos usuarios están considerando si realmente merece la pena seguir con esta plataforma o cambiar a alternativas como Apple Music o Tidal, que ofrecen mejores calidades a precios más bajos.
La competencia aprieta
No podemos ignorar las opciones disponibles para nosotros como consumidores. Por ejemplo, YouTube Music y Amazon Music Unlimited presentan planes mucho más atractivos: 10.99 euros al mes y además con calidad de audio superior. La pregunta es clara: ¿estamos dispuestos a seguir pagando precios elevados por algo que no parece ser tan ventajoso?
A medida que Spotify sube sus tarifas, muchos nos preguntamos si esta estrategia realmente beneficiará a los artistas o simplemente servirá para llenar sus propios bolsillos. Con todas estas alternativas asequibles y competitivas surgiendo, quizás haya llegado el momento de replantearnos nuestras opciones en el mundo del streaming musical.
