La controversia está servida. Apple y Meta han alzado la voz contra el polémico proyecto de ley canadiense C-22, un texto que, si se aprueba, podría obligar a estas gigantes tecnológicas a crear accesos traseros a los datos encriptados de sus usuarios. ¿Qué quiere decir esto? Que la seguridad de nuestros datos podría verse gravemente comprometida.
¿De qué trata realmente el proyecto?
Propuesto por el partido liberal que gobierna Canadá, este proyecto incluye cláusulas que recuerdan inquietantemente a las órdenes británicas sobre acceso a datos. En febrero del año pasado, el gobierno del Reino Unido exigió a Apple acceso total a todo contenido encriptado almacenado en la nube. Apple dijo un rotundo no y decidió retirar su función de Protección Avanzada de Datos en iCloud del país.
Un nuevo enfrentamiento transatlántico
Ahora, nos encontramos en una situación similar pero al otro lado del Atlántico. Las autoridades canadienses aseguran que la ley C-22 les ayudaría a actuar más rápido ante amenazas a la seguridad. Pero Apple no se lo traga: “En tiempos donde las amenazas maliciosas están creciendo, esta ley socavaría nuestra capacidad para ofrecer características robustas de privacidad y seguridad”, advierte la compañía. Tim Cook, su CEO, ha dejado claro que abrir una puerta trasera para las autoridades solo facilitaría el acceso a «los chicos malos». Y no es solo una preocupación teórica; expertos en ciberseguridad coinciden: si se permite este tipo de acceso, pronto encontrarían cómo aprovecharlo.
Aún hay mucho debate por delante sobre este asunto en el Parlamento canadiense. Pero lo que está claro es que la batalla entre proteger nuestra privacidad y garantizar la seguridad pública sigue siendo un tira y afloja complicado.
