La noticia ha sacudido a los fanáticos de Apple. Esta semana, la compañía confirmó que se avecinan aumentos de precios en toda su gama de productos, y lo que parecía un rumor se ha transformado en una realidad preocupante. Según The Wall Street Journal, el nuevo iPhone 18 Pro podría arrancar con un precio escalofriante de 1.399 dólares.
Tim Cook, el CEO de Apple, no ha tenido reparos en reconocer que las subidas en los precios son inevitables debido al encarecimiento de los chips de memoria. En sus declaraciones, dejó claro que aún están decidiendo qué dispositivos verán estas subidas y cuándo llegarán. “Todavía estamos trabajando en eso”, dijo Cook, pero todos sabemos que las respuestas llegarán con la nueva línea de iPhones este septiembre.
¿Por qué tanto aumento?
La razón detrás de esta escalada es simple: hay una escasez global de DRAM y almacenamiento flash NAND. Esto se debe en gran parte a la competencia feroz por estos componentes entre los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Empresas como Samsung y Micron están optando por producir chips destinados a servidores, dejando a los dispositivos electrónicos como el iPhone con menos opciones.
Cálculos desalentadores
Citando análisis del grupo TechInsights, el panorama es desolador: se espera que los precios del DRAM y el almacenamiento flash se multipliquen por cuatro antes del otoño comparado con el año pasado. Para ponerlo en perspectiva, Apple pagó alrededor de 39 dólares por los 12GB de DRAM del iPhone 17 Pro; esa cifra podría dispararse hasta los 145 dólares para el modelo 18 Pro.
A esto le sumamos que el costo total estimado para fabricar un iPhone 17 Pro ronda los 582 dólares, mientras que se prevé que ese mismo coste para el iPhone 18 Pro aumente un 25%, alcanzando aproximadamente los 726 dólares.
No nos engañemos; si queremos mantener ese margen de ganancia del 47% que tiene actualmente el modelo anterior (que cuesta 1.099 dólares), necesitaríamos ver precios cercanos a los 1.371 dólares. Pero parece más probable que Apple opte por un precio inicial más estándar alrededor de 1.299 dólares, lo cual seguiría dejándonos una brecha considerable respecto al modelo anterior.
A todo esto hay que añadirle un nuevo sistema de cámaras, cuya producción podría costarle a Apple hasta un 50% más. Así que no es descabellado pensar en ese precio inicial sobrepasando incluso los 1.399 dólares.
Teniendo en cuenta estos números, nos encontramos ante un posible salto entre 200 y 300 dólares respecto al modelo anterior; y lo más probable es que la versión Pro Max comience unos cientos más alto todavía. Con todo esto sobre la mesa, solo podemos preguntarnos: ¿estamos realmente dispuestos a pagar tanto?
