En un movimiento que ha sorprendido a muchos, Apple está presionando a sus proveedores de paneles OLED para que bajen sus precios en un momento en que los costes de otros componentes no dejan de aumentar. Según informa The Elec, la compañía de Cupertino ha puesto sobre la mesa una oferta cercana a los $70 por cada panel OLED del nuevo iPhone 18 Pro Max. Sin embargo, parece que podrían conseguirlo incluso más barato, ya que se estima que Samsung Display y LG Display podrían suministrar estos paneles por unos $66.50 cada uno.
Un descenso notable en los precios
Lo más llamativo es que este recorte representa alrededor de un 20% menos respecto al precio pagado por los paneles del iPhone 17 Pro Max. Si bien es cierto que Apple ha visto cómo han ido bajando los precios con cada nueva generación, este año la reducción es inusualmente drástica. Y todo esto mientras se espera que el nuevo panel OLED del iPhone 18 requiera una complejidad mayor en su fabricación.
Cambios en la industria y expectativas futuras
A pesar del desafío creciente, Apple utilizará el último conjunto de materiales M16 OLED de Samsung Display, lo cual mejorará la eficiencia luminosa, la durabilidad y el rendimiento del color. Esta estrategia no solo afecta a Apple; otros fabricantes de smartphones también buscan compensar el aumento en los costes de memoria reduciendo gastos en otros componentes como módulos de cámara y pantallas.
Las proyecciones indican que Samsung Display suministrará nada menos que 46 millones de paneles OLED para toda la gama del iPhone 18 este año. Esto incluye dos millones para el modelo estándar, dieciocho millones para el iPhone 18 Pro y veintiséis millones para el Pro Max. Por su parte, LG Display aportará cuarenta y un millones, incluyendo un millón para el modelo base y diecinueve para el Pro.
A medida que nos acercamos al lanzamiento previsto en septiembre —junto con su primer iPhone plegable— podemos anticipar unos precios iniciales bastante elevados: entre $1,299 y $1,399. Esto representa un salto significativo respecto a sus predecesores debido principalmente al aumento en los costes de memoria y almacenamiento.
