Esta semana, Apple se ha anotado otro tanto en su ya larga disputa judicial con AliveCor, la empresa especializada en tecnología de monitoreo cardíaco. Un tribunal de apelaciones federal ha respaldado una decisión anterior que determinaba que los cambios implementados por Apple en su reloj inteligente eran mejoras legítimas y no un comportamiento anticompetitivo.
El corazón de la controversia
El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito validó así el fallo de un tribunal inferior que desestimó las acusaciones antimonopolio de AliveCor. Esta última argumentó que Apple había monopolizado ilegalmente el mercado de aplicaciones para análisis del ritmo cardíaco al sustituir su algoritmo Heart Rate during Physical Observation (HRPO) por uno nuevo, el heart rate neural network (HRNN), en watchOS 5. AliveCor sostenía que esta jugada dejaba a su dispositivo ECG KardiaBand incapaz de detectar ritmos cardíacos irregulares como parte de un supuesto intento de «eliminar la competencia» en este campo.
La respuesta judicial
Por su parte, Apple defendió firmemente su derecho a decidir cómo diseñar sus productos. Argumentaron que cumplir con la solicitud de AliveCor para mantener la tecnología antigua implicaría que el tribunal tuviera que convertirse en un vigilante diario sobre las decisiones ingenieriles de Apple. Y parece que los jueces estaban en sintonía con esta idea; sentenciaron a favor de Apple, afirmando que «la evidencia indiscutible demuestra como cuestión legal que la negativa de Apple a compartir datos HRPO no fue anticompetitiva».
Incluso si algunos datos fueran necesarios para competir, el tribunal aclaró que esto no era suficiente para dar fuerza a las reclamaciones de AliveCor. El mensaje estaba claro: las leyes antimonopolio no obligan a las empresas a compartir sus datos patentados.
Aunque AliveCor expresó su profunda decepción tras este fallo y anunció su intención de seguir explorando opciones legales, lo cierto es que este es solo otro capítulo en una historia donde la innovación y la competencia se enfrentan cara a cara.
