En un giro intrigante, Apple ha decidido no mencionar a Jony Ive, su antiguo jefe de diseño, en la demanda por secretos comerciales contra OpenAI. Según Mark Gurman de Bloomberg, esta decisión parece ser más que una simple omisión; podría ser parte de una estrategia bien pensada, influenciada por la relación entre Apple y Laurene Powell Jobs.
A pesar de que la denuncia se extiende a unas 40 páginas, solo hace referencia a «antiguos líderes de Apple» sin nombrar directamente a Ive. Esto resulta sorprendente considerando que él es el responsable del diseño del hardware en OpenAI a través de su empresa LoveFrom, un negocio que floreció tras la adquisición de su startup io Products por 6.500 millones de dólares. En lugar de enfocarse en Ive, Apple dirige sus acusaciones hacia Tang Tan, exejecutivo del iPhone y ahora director de hardware en OpenAI, quien supuestamente ha estado guiando a nuevos reclutas para eludir medidas de seguridad.
Las amistades importan
Gurman apunta que la razón detrás de esta omisión podría estar relacionada con la falta de pruebas concretas contra Ive. Aparentemente, no está muy involucrado en el día a día del reclutamiento o la ingeniería en OpenAI. Pero también hay que considerar que su amistad con Powell Jobs juega un papel fundamental aquí. Ambos son amigos cercanos; recordemos que Ive incluso pronunció un emotivo homenaje durante el memorial de Steve Jobs en 2011. Powell Jobs ha sido inversora en io Products y sigue apoyando a LoveFrom.
El poder del nombre
Nombrar a Ive habría podido tensar esa relación tan delicada con alguien cuyo peso dentro del ecosistema Apple sigue siendo notable. Durante la última Conferencia Mundial de Desarrolladores, ella ocupó un lugar destacado al lado del CEO Tim Cook, lo cual no pasó desapercibido.
Además, Gurman señala otro punto clave: el impacto mediático. Mientras Tan es casi desconocido fuera del sector tecnológico, Ive ha sido una figura emblemática para Apple durante décadas. Al mencionarlo directamente se podría haber suscitado simpatía pública hacia él y generado críticas sobre si las motivaciones detrás de la demanda eran más personales que legítimas preocupaciones por secretos comerciales.
Por si fuera poco, actualmente más de 400 antiguos empleados de Apple trabajan ya en OpenAI, donde su primer producto hardware busca competir con el iPhone a largo plazo.
