La historia de OpenAI sigue su curso, y con ella llegan cambios que ya están causando revuelo. La compañía ha decidido lanzar ChatGPT Go, su opción más económica hasta ahora, con un precio de 8 dólares al mes. Pero no todo es tan sencillo como parece, porque junto a esta novedad también se asoma la sombra de los anuncios en nuestra experiencia diaria con el chatbot.
Anuncios: ¿una necesidad o una molestia?
El pasado 16 de enero, OpenAI confirmó que está lista para introducir publicidad en sus conversaciones. Sí, has leído bien. Aunque la empresa asegura que estos anuncios serán «relevantes» y no afectarán las respuestas del asistente, muchos usuarios ya sienten que este movimiento es más un intento por monetizar el servicio que una mejora real. «Lo que menos necesitamos son anuncios interrumpiendo nuestras charlas», comenta uno de los usuarios en redes sociales.
Una elección difícil
A pesar de las críticas, OpenAI se esfuerza por tranquilizarnos al garantizar que habrá opciones para desactivar la personalización y eliminar datos usados para los anuncios en cualquier momento. Pero el hecho es claro: abrir la puerta a los anunciantes podría cambiar la esencia misma del servicio. Al final del día, ¿quién quiere ver anuncios cuando lo único que busca es ayuda? ChatGPT Go, además de permitir un número mayor de mensajes y ofrecer funciones avanzadas como carga de archivos e imágenes, ahora se enfrenta a este nuevo reto.
