Hoy, la conocida plataforma de reparaciones iFixit ha lanzado un análisis de los nuevos AirPods Max 2 de Apple, y como muchos sospechábamos, las novedades son más bien escasas. Según ellos, estos auriculares son «prácticamente idénticos» a la primera versión que salió al mercado en 2020.
Al comparar sus componentes internos con los de los AirPods Max USB-C, queda claro que no hay sorpresas: ambos modelos son clones en esencia. Abrirlos implica seguir el mismo ritual de siempre. La única diferencia radica en esos nuevos chips H2 que han metido en cada copa. Pero aquí viene lo jugoso: Apple sigue ignorando problemas recurrentes que afectan a estos dispositivos. Por ejemplo, ¿quién no ha experimentado la molestia de la condensación acumulándose dentro de los auriculares en días húmedos? Y aún más frustrante es saber que Apple no ofrece ni manuales ni piezas para reparar.
La falta de soluciones y alternativas
iFixit sugiere algo que debería ser un sentido común: si Apple facilitara instrucciones y repuestos a través de su programa de reparación autogestionada, podríamos hablar de unos auriculares más sostenibles y duraderos. En lugar de eso, se niega a abrir la puerta a una reparación más accesible y esto condena a los usuarios a tener que tirar a la basura sus dispositivos antes de lo necesario.
Un diseño estancado
Sin cambios significativos en el diseño del AirPods Max 2, el veredicto es claro: estos nuevos auriculares siguen siendo tan difíciles de reparar como sus predecesores. De hecho, iFixit les otorgó un punteo en reparabilidad bastante pobre: ¡un 6 sobre 10! Es una pena ver cómo un producto tan innovador se queda atrapado en el monocultivo turístico del consumismo sin aportar verdaderas mejoras para el usuario.
