En una reciente charla con Michael Strahan de Good Morning America, Tim Cook, el CEO de Apple, dejó claro que él no se considera una persona política. «No soy una persona política», dijo, mientras la controversia lo rodea por su relación con el ex presidente Donald Trump. Recientemente se le criticó por asistir a la segunda inauguración de Trump y por haber donado un millón de dólares a su fondo inaugural. ¡Vaya forma de mostrar su apoyo!
La respuesta diplomática de Cook
Cook intentó suavizar las cosas al afirmar: «Intervengo en políticas, no en política». Su idea parece ser que él quiere mantenerse al margen del barullo político y centrarse en lo que realmente importa: las políticas que afectan a su empresa. Pero aquí surge un dilema: ¿es posible hablar de políticas sin entrar en el terreno pantanoso de la política?
Opiniones encontradas
<pMientras algunos argumentan que la postura de Cook es acertada para proteger los intereses de Apple, otros como John Gruber, un conocido comentarista sobre la compañía, consideran que su afirmación carece de sentido. Según él, pensar que las decisiones del gobierno pueden separarse completamente de la política es casi absurdo.
Aún así, parece claro que el tema genera pasiones encendidas entre los seguidores y críticos de Apple. Con los valores corporativos de la compañía alineados generalmente hacia lo progresista en temas sociales y ambientales, muchos se preguntan si esta separación tan clara realmente existe o si es solo una estrategia para mantener a todos contentos.
