En un movimiento que ha levantado muchas cejas, Apple ha comenzado a tener conversaciones con Intel y Samsung para explorar la posibilidad de fabricar sus procesadores más importantes en Estados Unidos. ¿Qué significa esto? Que la gigante de Cupertino está intentando diversificar su cadena de suministro y, por qué no, alejarse un poco de la dependencia de su histórico socio, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC).
Aún están en una fase preliminar. Según lo que cuentan fuentes cercanas al asunto, Apple ha estado charlando con Intel sobre sus servicios de fabricación y ha enviado a algunos ejecutivos a visitar una planta de Samsung que se está construyendo en Texas. Sin embargo, no hay órdenes ni compromisos concretos hasta el momento.
Dudas y preocupaciones en el camino
Pero aquí no acaba la historia. Apple tiene sus reservas sobre usar tecnología que no provenga de TSMC. Esto nos hace preguntarnos si estas conversaciones realmente llevarán a algo tangible o si acabarán siendo solo ruido mediático.
La presión del mercado actual
El contexto es complicado: la demanda por modelos como el Mac mini y Mac Studio, cada vez más populares por su capacidad para ejecutar modelos locales de inteligencia artificial, está disparada. Tim Cook, CEO de Apple, reconoció recientemente en una llamada sobre ganancias que hay problemas con el suministro de estos productos y advirtió que podrían pasar «varios meses» antes de lograr un equilibrio entre oferta y demanda.
Aunque tanto Intel como Samsung tienen su fortaleza, lo cierto es que ninguno puede igualar la producción masiva y eficiente que ofrece TSMC. Así que queda mucho camino por recorrer para saber si estas charlas darán frutos o si se quedarán simplemente en eso: charlas.
