En un giro inesperado, Apple ha decidido aumentar el precio de su Vision Pro, llevándolo a unos sorprendentes 3.699 dólares, un salto desde los 3.499 anteriores. Este movimiento forma parte de una oleada de subidas de precios que la compañía ha implementado en toda su gama de productos.
Hoy, mientras muchos esperaban ansiosos las novedades en la tienda online de Apple, esta estuvo fuera de servicio brevemente. Al volver a abrir sus puertas virtuales, nos encontramos con un nuevo panorama: cambios en los precios del HomePod mini, iPad, MacBook y otros gadgets icónicos. Sin embargo, parece que el iPhone y algunos accesorios como los AirPods han logrado librarse del aumento por ahora.
Una historia cargada de precio y expectativas
Nadie puede negar que el Vision Pro lleva consigo una etiqueta muy pesada. Desde su lanzamiento en febrero de 2024 a un ya elevado precio inicial de 3.499 dólares para la versión básica de 256GB, este dispositivo fue visto como una barrera casi infranqueable para muchos usuarios potenciales. Ahora, con este nuevo incremento, el coste mínimo sube a 3.699 dólares; las versiones más avanzadas también han visto ajustes similares: 3.899 para la opción de 512GB y hasta 4.199 para la de 1TB.
Un mercado desigual
Pensar que un MacBook Air suba 200 dólares ya es motivo suficiente para fruncir el ceño, pero lo cierto es que estos aumentos se producen en un contexto donde hay oportunidades masivas para el mercado general. Comparando con Meta y su Quest 3 a solo 499.99 dólares, queda claro que la diferencia es abismal. Según analistas y críticos del sector, esta disparidad es precisamente lo que limita al Vision Pro en un mercado XR donde apenas alcanza un escaso 5% frente al aplastante dominio del 75% que tiene Meta.
Aún con este ajuste reciente en sus precios y después de presentar mejoras técnicas como el chip M5 y una nueva banda Dual Knit en octubre del año pasado sin cambiar el precio inicial, Apple ahora enfrenta una realidad complicada: los costos se disparan. Tim Cook comentó recientemente que estas subidas eran «inevitables» debido a los altos precios de los chips de memoria y almacenamiento.
