Esta semana, Apple se presenta ante el Tribunal Supremo del Reino Unido con una misión clara: intentar anular un fallo que le obliga a pagar 502 millones de dólares a Optis Wireless, el titular de la patente. Todo comenzó en 2019, cuando Optis acusó a los dispositivos de Apple, desde los iPhones hasta los iPads y modelos de Apple Watch con LTE, de infringir sus patentes sobre tecnología de redes 4G.
Un conflicto que no cesa
A día de hoy, el debate ya no gira en torno a si Apple cometió o no una infracción. La cuestión es cuánto debe pagar por utilizar esas tecnologías. Las patentes esenciales para un estándar inalámbrico deben ser licenciadas bajo términos justos y razonables (FRAND), pero las dos partes están muy alejadas en cuanto a la cifra final. Este pago abarca desde 2013 hasta 2027 y se refiere específicamente a las patentes LTE utilizadas en el hardware celular de Apple.
Desenlaces inesperados
El monto ha fluctuado drásticamente durante todo el proceso judicial. En 2023, el Tribunal Superior de Londres había fijado la cantidad en apenas 56.43 millones, pero la Corte de Apelación multiplicó esa suma casi por nueve, llevándola a los mencionados 502 millones. Para llegar a esta cifra astronómica, los jueces se basaron en un acuerdo previo entre Optis y Google como referencia y calcularon regalías desde 2013, ignorando así la ventana temporal preferida por el Tribunal Superior.
No obstante, Apple pretende que los jueces reconsideren no solo la cantidad asignada sino también cómo llegó la corte inferior a tal decisión. Según ellos, la Corte de Apelación “cometió un error legal” al ofrecer una cifra que consideran “arbitraria”. Por su parte, Optis argumenta que Apple ha estado evadiendo años una compensación justa mientras usa su tamaño para forzar precios más bajos.
A esta contienda se ha sumado Qualcomm, advirtiendo que la postura de Apple rompe con normas establecidas sobre licencias y podría desincentivar futuras innovaciones. Este tira y afloja tiene raíces profundas; todo empezó con un fallo clave en 2020 donde el Tribunal Supremo británico determinó que podía establecer tarifas globales para licencias patentarias.
A pesar del revuelo generado en suelo británico, las cosas son distintas al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, un jurado absolvió recientemente a Apple de infringir cualquiera de las cinco patentes en disputa; una victoria más para ellos tras varios reveses anteriores que habían anulado premios millonarios.
